Inicio » Ficción Y Temas Afines » Ficción Erótica » El prodigioso experimento del doctor Beauchamp

¡TE LO BUSCAMOS!
Si estás buscando este libro y no tiene stock, nosotros lo buscamos por ti sin coste adicional.
Sólo tienes que dejarnos tu email, nosotros nos pondremos en contacto contigo en cuanto lo localicemos.

¡Búscamelo!


No te preocupes, únicamente nos pondremos en contacto contigo para avisarte cuando dispongamos del libro. En ningún caso tu mail será cedido a terceros, ni te enviaremos publicidad o spam.
Ficha
Portada del libro El prodigioso experimento del doctor Beauchamp, de Anselmo Castalla
- 5% dto.

  • 3,00 Eur
  • 2,85 Eur

  • * Gastos de envío no incluidos.


  • No disponible
    • -


    • Unidad(es)

    Caracteristicas

  • Páginas: 80
  • Formato: 17x12 cm
  • Edición: 1
  • Idioma: Castellano.
  • Encuadernación: Tapa blanda o Bolsillo - Con solapas.
  • Peso: 0,08 kg.
  • Editorial: RENACIMIENTO (SEVILLA)
  • El prodigioso experimento del doctor Beauchamp

  • 9788489371910
  • Autor: Anselmo Castalla

  • El Prodigioso Experimento Del Doctor Beauchamp. CASTALLA, Anselmo.- EL PRODIGIOSO EXPERIMENTO DEL DR. BEAUCHAMP . ..Eloísa no era Eloísa ya: era Cleopatra... Comprendí a Marco Antonio. A la vista de la arrogante belleza de la egipcia, todo mi ser se encendió en una llamarada. No contra la Roma señora del mundo, sino contra el mundo entero y contra todos los mundos del universo era concebible la rebeldía por unos instantes de abandono en los brazos de aquella diosa del Nilo. Digna, hierática, dio hacia mí dos pasos y se quedó mirándome en majestuosa actitud. -¿Qué quieres de mí? -dijo con una voz pastosa y grave, que me hizo estremecer. -¡Amor! -respondí, en un susurro. Me arrodillé, reverente, ante ella. Me humillé al suelo que pisaba. Besé sus pies, sin osar levantar mis ojos a la resplandeciente belleza de su faz. Quedé en esta posición de esclavo, esperando que ella, la señora, la augusta, la divina, dispusiera de mí según sus deseos. Y sentí que sus manos finas se posaron sobre mi cabeza. Después, los labios, delgados y rojos, como una herida de ancha hoja damasquina, se posaron dulcemente sobre mi nuca. Un escalofrío inefable recorrió todo mi sistema nervioso. Los labios, finos, suavísimos, se apretaron, como los de un vampiro, en una caricia ardorosa, casi cruel...Creí que iba a desmayarme. En un impulso súbito, cuando sus labios, estrechos y sangrientos, disminuyeron su feroz presión, me alcé del suelo y miré frente a frente a la augusta... Todo en ella irradiaba amor, deseo vehementísimo: los ojos flamígeros; la boca, entreabierta ahora y húmeda, el palpitar anheloso de los pechos impecables... Se habían abierto sus brazos torneados, en una apelación autoritaria, y caí en ellos, que se ciñeron a mi cuello como dos serpientes. Mis labios, abrasados, se incrustaron el los labios de ella. Fue un beso inmens
  • 3,00 Eur
  • 2,85 Eur

  • * Gastos de envío no incluidos.


  • No disponible
  • -


El libro pertenece a los siguientes catálogos